El tren andaluz aún va a vapor y la alta velocidad aquí es una quimera

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El tren andaluz aún va a vapor y la alta velocidad aquí es una quimera

El descarrilamiento del tren Algeciras-Madrid vuelve a evidenciar las carencias de Andalucía y la nula preocupación que de ella tienen sus propios diputados.

Que en Andalucía descarrile un tren debería ser noticia pero por desgracia ya casi no nos sorprende porque en realidad es Andalucía la que lleva descarrilada muchos años.

Descarrilada del progreso, del mundo laboral, de las infraestructuras, de las comunicaciones, de la productividad, descarrilada del tren de España porque los maquinistas (entiéndanse nuestros diputados del Congreso) hace años que la dejaron en el vagón de cola y apenas podemos apostar a agarrarnos a esa situación de sumisión a la que nos han relegado.

Que Andalucía no se caiga del vagón de cola tal y como están las cosas ya es una suerte. Y decimos bien “suerte” porque es lo único que mantiene a nuestra tierra con oxígeno, la suerte, la capacidad de sus gentes y su riqueza natural… porque si fuese por el trabajo de sus representantes políticos en Madrid estaríamos ya en vía muerta.

Andalucía pone en el Congreso de los Diputados a 61 diputados, los mismos que le están dando la espalda, los mismos que se pliegan a los intereses de sus partidos en lugar de exigir en los presupuestos centrales para Andalucía la inversión que necesita. Ni más que ninguna pero tampoco menos que nadie.

“Nuestros 61 diputados han demostrado que solo les mueve el dinero y que solo quieren a nuestra tierra para llenarse sus bolsillos con sueldos desorbitados a tenor de lo que luego refleja su trabajo”, manifiesta Joaquín Bellido, Coordinador Nacional de AxSÍ, que añade que los diputados andaluces están demostrando ser “una panda de sinvergüenzas que no trabajan por su pueblo. Una panda de estómagos agradecidos a las órdenes de su partido centralista que sólo cuando están en la oposición se dejan caer por reuniones de plataformas y colectivos sociales que reivindican mejoras sociales, económicas y en infraestructuras”.

No queremos restos, tampoco tratos de favor, sólo queremos lo que por justicia y ecuanimidad nos corresponde que es infinitamente mayor a lo que recibimos.

Si llegase a decretarse un nuevo confinamiento nuestros diputados podrían quedarse en Madrid porque viendo lo que trabajan por nuestra tierra bien parece que solo la quieren para mantener sus cómodos sillones en la capital del reino.

Andalucía es a nuestros días lo mismo que un tren descarrilado a la actualidad, algo alarmante pero aceptado, algo indigno pero asumido.

Desde Andalucía Por Si exigimos un trato justo, digno y consecuente a nuestra tierra para que en el futuro no tengamos que seguir lamentando nuestro propio descarrilamiento.